Bienvenidos a la Frontera; somos un municipio de la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla – La Mancha. Tiene una superficie de 34,57 km² con una población de 158 habitantes y una densidad de 5,21 hab/km². La localidad está enclavada entre la Sierra y la Alcarria conquense, en una comarca que se conoce como El Campichuelo y que está entre la Sierra de Bascuñana y la de Majadas. 

Historia

El origen de su nombre viene de la situación entre las tierras conquistadas por Alvar Fáñez en tiempos de Alfonso VI y las tierras ocupadas por el musulmán invasor allá por el siglo XI. Los pueblos de Cuenca prestaron unos buenos servicios a D. Alfonso VIII para su Reconquista, y debido a eso les hizo una donación de extensión de terreno conocida por el nombre de Sierra de Cuenca para que pudieran aprovecharse tanto de los pastos como de otros beneficios, al igual que la propia ciudad. Esta donación fue después confirmada por los reyes D. Fernando III el Santo y D. Alfonso X el Sabio y otros.

El libro más antiguo que existe hablando de esta villa de La Frontera data de. 1558 Este libro se conserva en el Archivo Municipal. Trata de las mojoneras que se hicieron en este término con los pueblos vecinos.

Al empezar a hablar de las mojoneras se lee: «En la villa de la Frontera, que solían llamar “Titos”, que es del noble caballero D. Juan Hurtado de Mendoza…”» No aparece aclarado en ningún documento el por qué de este nombre «Titos», ni el posterior, con el que se conoce actualmente, de La Frontera.

D. Juan Hurtado de Mendoza, Señor de Cañete, fundó el mayorazgo de la ilustre villa de la Frontera a favor de su hijo D. Luis, y de su segunda esposa, Dª Elvira de Rabanal, con facultad real dada en Salamanca el 14 de diciembre de 1486, refrendada por Fernán Álvarez, según escritura fechada en Cuenca, el 19 de marzo de 1487 ante Alfonso Ruiz de Fuentes.

Otros personajes relacionados con la historia de La Frontera, aunque con una participación poco clara en el desenvolvimiento histórico de la villa, son:

  • D. Diego de Ribera, Adelantado Mayor, según cita la cédula real de D.Juan II, dada en Tordesillas, el 30 de junio de 1428.
  • Dª Juana Pacheco de Silva, viuda de su primer marido D. Luis de Meneses Padilla y Toledo, celebró segundo matrimonio con D. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, Octavo Señor de la Frontera, Buenache y Valdecabras, de quien tuvo una hija que murió niña.
  • D. Iñigo López de Mendoza, segundo Conde de Tendilla y primer Marqués de Mondéjar.
  • Eran entonces, regidores y alcaldes de la villa, Antón de Cañizares y Miguel Lamo y como procurador Juan Ramiro.

En el siglo XVII, el término, baldíos y pastos de La Frontera serán del Marqués de Palacios, quien reside en el lugar administrando sus fincas. Los vecinos mantienen ciertas desavenencias con el Marqués por los pastos y sobre todo, por la corta de madera.

En 1752 se elabora el Catastro de Ensenada y La Frontera figura como lugar que pertenece al Marqués de Palacios y de Mondéjar, Conde de Tendilla, y vecino de la villa de Madrid.

En el 1850, Madoz dice que este lugar está construido en una pequeña ladera entre los ríos Escabas y Trabaque y Trabaque, con clima templado y sano, con 135 casas de mediana construcción, entre ellas el Ayuntamiento con cárcel y pósito. Tiene escuela de niños con 100 ducados de dotación y 40 niños; buenos pastos con arbolado, tres fuentes que abastecen la población, iglesia parroquial de San Andrés con un cura y tres ermitas en las inmediaciones dedicadas a Nuestra Señora de Belén, otra más pequeña dedicada al Santo Cristo de la Fe, y la tercera a San Quílez (San Quirico).

Según tradición de la gente en el paraje conocido como Fuente de San Juan, existió una ermita alrededor de la cual existió un pequeño poblado. La ermita debió estar dedicada a San Juan. Se han encontrado restos de piedras labradas, monedas, utensilios de cocina y señales evidentes de que aquella comunidad, tuvo cierta importancia para su época, en la vida de este término. Hoy, como recuerdo, sólo quedan las posibles ruinas de la ermita y una fuente que sirve como abrevadero para el ganado.

Monumentos

Iglesia parroquial de San Andrés Apóstol

La iglesia de la Frontera que tiene como Patrón a San Andrés Apóstol, posee una portada románica de transición con el arco adornado de típicas labores del siglo XII y tímidamente apuntado para formar una ojiva. El resto del templo carece de interés artístico; únicamente puede citarse la pila bautismal, hecha de un bloque de grandes dimensiones, de piedra dura, labrada en el exterior. La portada principal del mediodía es gótica, abocinada de cuatro bandas, una de ellas de sillares. Cuenta con una elevada espadaña con dos campanas. El interior es de una sola nave elevada, donde destaca la pila bautismal, la sacristía y el altar mayor. Es una Iglesia de una sola nave con bóveda de lunetos con pilastras y cornisas. En el presbiterio tiene una cúpula sobre pechinas, de media naranja rebajada con nervaturas barrocas y las imágenes pintadas de San Pedro, San Andrés, San Juan Evangelista y San Marcos. La edificio de la iglesia data del año 1656, siglo XVII y pertenece al estilo barroco. La última reconstrucción data del año 1747.

Casa Rectoral

La antigua Casa Fuerte del Marqués de Palacios, que fue señor de estas tierras, utilizada posteriormente como Casa Rectoral. Este caserón tiene sobre la puerta una taja de piedra de tipo italiano, se ve tallado un escudo perteneciente a D. Gonzalo González de Cañamares, canónigo de la catedral de Cuenca, Obispo más tarde de Albarracín, aunque es discutido por algunos; es el fundador de la Capilla de Todos los Santos en la Catedral de Cuenca, así mismo fundó el Colegio de Monte Olivete en Salamanca. Las armas del escudo son las siguientes: escudo cuartelado: 1º, una banda, 2º, una concha de Santiago, 3º una flor de lis, y 4º, tres espigas.

Ermita de Nuestra Señora de Belén

La ermita de Nuestra Señora de Belén, románica con interesante portada, restaurada. Adosada al cementerio municipal. El porche, similar al de la iglesia, con la excepción de tener la cubierta con vertiente a tres aguas y se apoya en dos columnas de madera en la parte delantera, que sustituyeron las anteriores en la restauración. Dos pequeñas ventanas laterales y óculos sobre el porche. El interior, de una sola nave dividida en tres tramos por pilastras. La nave está cubierta por bóveda de arista sostenida por arcos formeros de medio punto rebajados. En la fachada hay una inscripción: “Este ermita se hizo a devoción de esta villa. Año 1782”.

El Cristo

El Cristo de San Isidro fue construido a finales de los 50. Es una torre piramidal de gran altura, la cual guarda en su pequeña ermita la imagen de San Isidro. Fue construida a mano, por la gente del propio pueblo. Anteriormente se encontraba la ermita.